La importancia de cuidarse mucho y bien

Vaya desafío está siendo escribir este artículo. En apenas una hora, desde que me he propuesto ponerme a escribir, los gatitos han empezado a llorar y los he tenido que alimentar, he tenido que esterilizar todos los utensilios que usamos para darles de comer, he puesto un lavavajillas, he ordenado la cocina, y he echado a los perros del porche porque se estaban comiendo la comida de los gatos. Y la verdad es que con tanta actividad random, he borrado todo lo que tenía escrito y me dispongo a escribir again. A ver cuánto tardo en tener que volverme a levantar.

Voy a ir ilustrando esta entrada con imágenes de los gatitos y de mi día a día aquí 🙂

Estas últimas semanas están siendo intensitas. Lo más reciente que ha ocurrido por aquí es que han llegado al refugio tres cachorritos de apenas 3 semanas. Lamentablemente, sus nombres son un poco ew: Paquito, Ari y Edu (que pronunciado por los irlandeses queda mejor, «Idu»). Hoy también es el tercer día que llueve como si no hubiera un mañana.

Cuando deje de llover nos va a tocar una currada máxima limpiando la caseta del jardín donde se está cobijando la oveja y los perros… appuf…

Ari (el blanquito) luchando por su vida, mientras los gemelos Paquito e «Idu» tienen una contienda tribal. Por ejemplo. ¿Podría haberme currado más la foto? Sí. ¿Lo he hecho? No.

Y, otra cosa que me ha ocurrido y que ha motivado que escribiera esta entrada es que me he estado encontrando fa-tal. Terriblemente mal.

Estuve dos días durmiendo mal y poco, y mi cuerpo petó (no literalmente, pero casi). Llegó un momento en que no me sentía con fuerzas casi ni para estar de pie. No era cansancio como tal, sino debilidad en todos los sentidos físico, mental y espiritual.

Imagen de cómo me toca escribir, con mi (no tan) pequeño Nokkem en brazos

Intenté cuidar un poco más el sueño, y aún a pesar de ello, seguía encontrándome como el orto. Hasta el punto de pedirle a mi host un aparato para medir la tensión y un termómetro. No tenía fiebre, y la tensión, naturalmente, estaba baja (pero nada súper alarmante).

Decidí probarlo todo para recuperar la salud. Tomar suplemento de b12, hierro, alimentación sana-veggie, beber bastante agua y cuidar las horas de sueño. Como por arte de magia, mi cuerpo ha respondido de maravilla a este intento por recobrar la salud. Por una vez, desde hace mucho tiempo, siento la absoluta necesidad de cuidarme.

Nokkem espiando a través del hueco de las escaleras.

No sé si os habrá pasado alguna vez, pero resulta complicadísimo salir de un bucle oscuro en el que llevas mucho tiempo metido, en este caso, descuidar la salud.

Paradójicamente, llevo largo tiempo estudiando cositas de nutrición, ayurveda, medicina china, ayuno y demás… pero ponerlo en práctica ha sido siempre otro cantar de cantares. Mi propio caos en lo que se refiere al tema de salud (dormir mal y poco, descuidar la alimentación…etc) siempre me ha procurado bastante sufrimiento, porque… ¿qué es más importante que cuidarse?

Fíjate, si tuviera que destacar lo más importante para cuidarse a uno mismo, sería sin duda dormir bien. Irse pronto a dormir, y despertarse cuando se debe es de las cosas más importantes que uno debe aprender a hacer en la vida.

Mi nerdy look pre-apocalíptico se compone de… todo aquello que me queda mínimamente limpio antes de poner una lavadora. De hecho, encima de la cama tengo puesto el tendedero (because yes) perooo… llueve tanto queee… ya pondré mañana la lavadora. No me queda otra.

Yo he sido de esas que por la noche, mágicamente, pierden el sueño. Entonces, ante el inexistente sopor, agarro el móvil y empiezo a leer artículos random en Google, veo vídeos de mierda en YouTube que no me interesan o me pierdo en la toxicidad de instagram. Y así pasan las horas, hasta que de repente, soy consciente de que al día siguiente voy a ser un cadáver andante.

Han sido decenas y decenas de veces las que he dormido mal y poco, y al día siguiente me he prometido a mí misma que sería la última vez. Pero bah, ya sabes, esas promesas duran poco y son livianas como el viento.


Ahora mismo estoy sentada en la mesa del salón, observando en la lejanía a la oveja que parece estar mirándome bajo la lluvia, escuchando de fondo a  Loreena Mckennit y pensando qué ingredientes ponerle a las berenjenas rellenas que quiero hacer para cenar.

Aquí, los voluntarios no cocinamos nunca para cenar. Sin embargo, le he pedido a mi host hacer la cena hoy porque tanto ella como su marido parecen verdaderamente cansados. Desde que llegaron los cachorritos, han tenido que pasarse las noches casi en vela. Hay que alimentarlos cada pocas horas, incluso por las noches… Así que deseadme suerte para que no quede una bazofia vomitiva (ay, sería sarcásticamente terrible).

Amor-ovejuno-bajo-la-lluvia.jpg

En realidad estos días los estoy aprovechando bastante para reflexionar sobre ciertas experiencias de mi vida. Pero yo diría que en la práctica, ésta ha sido la lección con mejores resultados. Creo que nos pasa a todos que a veces obviamos el hecho de tener salud, simplemente lo damos por sentado… pero cuando enfermamos ¡cuánto queremos sanar!

No es tan importante que te quieran ni que te cuiden como que aprendas a cuidarte tú a ti mismo, poco a poco. Y cuando hablo de poco a poco, me refiero a tu propio ritmo, sea el que sea. Estoy cansada de compararme con los demás o sentirme mal o «peor» por no SER como los demás. Deseo que, como poco, tú también estés en ese punto.

Cada día tenemos que apuntar los mililitros de comida que van comiendo los cachorritos, y si hacen caca y/o pis. Los alimentamos con las jeringas que se ven abajo, y usamos montones de pañales (derecha). Al fondo, en la chimenea, la rebelde tricolor Jenny.

Veremos cómo evoluciona esta nueva etapa. Por lo pronto, me siento muy bien. Por fin he recuperado una alimentación vegetariana (99,9% vegana) equilibrada y rica en nutrientes, y lo siento como un pequeño triunfo en mi vida. Así de tonto y de cierto. También tengo a raya a la ansiedad, y como mi cuerpo está recobrando la salud, me siento más fuerte y animada.

Y bueno… me marcho a ver cómo están los tres gatitos andantes. Os deseo la mejor cuarentena posible. Si queréis mejorar vuestra calidad de vida, aparte de dormir y comer bien, ¡dejad de ver las noticias!

Hasta que nos olamos 🙂


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8 Replies to “La importancia de cuidarse mucho y bien”

  1. Uy, pensaba que habría más comentarios en el post, dada la masiva presencia de gatitos y una oveja que vive mejor que yo…
    …Hoy no hay reflexiones de jueves matutinos, solamente permítame, señorita, agregar la guinda final a su post, «dormir bien…comer bien…dejar de ver las noticias…¡y moverse bien!»
    P.S. Me han encantado tus fotos slice of life!

      1. Definamos los términos «bien», y «todo», pues somos humanos y es abrumador plantearse la idea de ser perfectísimo en todos nuestros proyectos. En este caso «bien» significa hacerlo un poquito mejor que ayer y mañana un poquito mejor que hoy, y «todo» son sólo los cimientos, las 4 cosas fundamentales que hemos mencionado.

  2. ¡Qué lindo post!
    Es como un diario con flow. Esto te gustará leerlo en el futuro.
    ¡Ojalá pudiera vivir como esa oveja!
    Yo quiero una casa en el campo con un colchón xD

    Lo que también cura mucho es imaginarse en situaciones bonitas.

    Sigue cuidándote bien! Leer estas cosas bonitas me contagia entusiasmo por vivir!
    Mola!

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