Ordenando mi caos en Berlín

Quién lo iba a decir, llevo más de dos meses intentando encontrar mi lugar y mi espacio en Berlín. Llegué por casualidad, y de algún modo he decidido que Berlín va a ser el lugar donde voy a cultivar la estabilidad.

Cuando echo la mirada hacia atrás en mi vida, algo de lo que siempre he carecido es, precisamente, de estabilidad. Desde que era bien pequeña, he visto cómo el mundo se tambaleaba a mi alrededor.

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A lo largo de los años, me he acostumbrado a constantemente surfear la ola del caos. Sin parar. Es un hábito para mí.

Paradójicamente, llegué a Berlín sin ningún plan y es aquí donde quiero florecer. En plena cuarentena-alemana-invernal. Alguno sabrá que antes de venir a Berlín, estuve viajando en solitario por Europa.

Creo que fue el 20 de agosto de este año cuando llegué a Berlín con mi amigo Aymán. El viaje a Berlín fue maravilloso, espectacular, el mejor de mi vida (no, estoy intentando ser sarcástica). Cogimos un autobús en Varsovia a las 2:15 de la madrugada y llegamos a Berlín cerca del mediodía.

Aymán en toda su naturaleza salvaje.

El tiempo ha ido pasando, y por fin siento que estoy encontrando mi huequecito. Tengo alquilada una habitación muy pequeña en un barrio bastante suburbial, that sucks. Mi habitación, pequeña, incómoda y acogedora, es mi templo ahora mismo. Y más teniendo en cuenta que Berlín está en segundo lockdown.

Dinero

La verdad, no estoy para tirar cohetes. Tengo el dinero justo para sobrevivir, con un margen de ahorro inexistente. La vida en Berlín no es barata. Además, no es nada fácil encontrar trabajo por aquí si no tienes estudios «interesantes» y además, obviamente, hablas alemán. Y bueno, quizá una pandemia mundial no sea la mejor época para encontrar el trabajo de tu vida.

Mi nivel de alemán se asemeja al de un niño de 2 años, y creo que mis estudios no son lo suficientemente «interesantes». Pero bueno, no desisto, la vida a veces exige dureza y sacrificio.

Reconozco que esta época no es fácil. Ansío estabilidad, ansío tranquilidad. Deseo poder echar el freno. Y sin embargo, me encuentro aún surfeando la ola del caos.

Estudios

Me apunté hace unas semanas al primer año de Psicología, en una Universidad a distancia, por lo que estudio cuando quiero y como quiero. A pesar de que me colma el Alma aprender Psicología, reconozco que hay momentos de bastante agobio e incertidumbre y soy incapaz, por ello, de concentrarme. Mi cabeza y mi corazón están inquietos.

El tema del dinero es una preocupación constante. Tengo bastante esperanza porque sé que todo irá bien al final, y que nunca llegaré a tener problemas financieros realmente serios, pero verse al filo de la espada en un país completamente diferente resulta una experiencia bastante… descorazonadora.

Estas circunstancias difíciles, este caos, es algo con lo que vengo cargando desde hace años. Quiero decir, no es algo nuevo, no ha aparecido ahora repentinamente. Ahora, de una vez por todas, estoy poquito a poco ordenando el caos.

Ordenando el caos de mi vida

He escrito una lista de prioridades, y mi principal prioridad ahora mismo es encontrar un trabajo o conseguir cualquier tipo de ingreso extra (de una forma moral y lícita, importante).

Si bien es cierto que ya estoy trabajando por mi cuenta, me gustaría encontrar un trabajo que se ajustase más a mis gustos y me ofreciera cierto orden en el horario semanal.

Auto-recordatorio. Estos apuntes son de hoy mismo, del vídeo «Angustia y desesperación existencial» del canal Filosofía en minutos.

Recordando una de las máximas estoicas, el encontrar trabajo depende de mí hasta cierto punto. Quiero decir, el que alguien me contrate no depende de mí al 100%, por lo que me limito a hacer lo que sí depende de mí. Quizá me toque vivir al filo de la espada durante un tiempo más o menos largo, o quizá no. ¿Es incómodo? Pues sí lo es, de cojones. Pero también es una adrenalina, una incertidumbre constante que me hace valorar los pequeños detalles de mi vida.

También estoy dando mucha importancia a la salud, y me estoy haciendo un chequeo completo. Buenas noticias para mí, no tengo cáncer. Es increíble cómo buscar información en internet por un problemilla leve de salud, y siempre acaba convirtiéndose en cáncer. ¿Todos los caminos llevan a Roma? No, yo diría «todos los autodiagnósticos llevan al cáncer«.

Relaciones

Otro de mis grandes problemas, de siempre, es el auto-aislamiento. Sé que es algo complicado de entender en primera instancia, pues ¿quién en su sano juicio quiere auto-aislarse? (ese es el tema, no hay sano juicio).

Viajar en solitario ha sido, y es, un enorme aprendizaje. Aunque aún sigo volviendo al hábito del auto-aislamiento frecuentemente, trato de relacionarme, conocer gente y compartir tiempo con mis compañeros de piso.

Aquellos coachers que nos hablan de lo fácil que es cambiar un hábito malsano (aunque lo hayas tenido tooooda tu vida), o mienten indecorosamente, o han encontrado el secreto de la vida (y me aventuro a decir que es la primera opción). Pocas cosas en la vida son fáciles.

Por fin mi sueño se hizo realidad. Tengo la puta bandera de Free Tibet en mi habitación.

Resumiendo

Este es básicamente el punto del que parto ahora mismo. Todos los días (todos, sin excepción) recuerdo lo mucho que me apeteció en su día escribir un blog y sé que me haría mucho bien volver a ello. Es algo que de verdad llegué a disfrutar (cosa rara en mí, que por naturaleza no sé disfrutar), pero ahora encuentro más excusas que razones para continuar.

Palacio de Charlottenburg, en Berlín.

Como suele decirse, el tiempo es la mejor medicina. Veremos cómo sigue esta aventura. Hoy por hoy, estoy bastante ocupada simplemente tratando de sobrevivir. Aunque suene como una queja autocompasiva, en realidad siento adrenalina. Prefiero verlo como un reto, un desafío que, de algún modo, se me ha puesto delante y hay que superar. O no. Ya veremos.


Para terminar, me gustaría compartir qué estoy leyendo/viendo/escuchando por el momento, por si a alguna alma errante le interesa.

Libros: Estoy leyendo por el momento Un mundo feliz (A brave new world) de Aldous Huxley. No estoy dedicando mucho tiempo a leer en mi Kindle, la verdad. También empecé a leerme un libro que cogí prestado en uno de los hostales, Making it up as I go along de Marian Keyes. Viajando, por cierto, me he dado cuenta del inglés de mierda que tengo, terriiiible.

Música: Estoy escuchando muchísimo a Nach, dejo aquí esta joya y esta otra.

Películas: What’s Love Got To Do With It (1993), película autobiográfica de Tina Turner y El dilema de las redes sociales (2020).

Y hasta aquí nos leemos, mujer u hombre de mundo. Nos vemos en los comentarios ↴

Hasta que nos olamos 🙂

PD: Echo de menos el Sol de España.

12 Replies to “Ordenando mi caos en Berlín”

  1. Juas, que la Sara me llama hombre de mundo XDD. Soy hombre de la bat-cueva griega y poco XD. Empecemos por el principio, los coaches no va a cobrar para decirte que hay que sufrir por el camino, obviamente. No te preocupes, que lo estás haciendo bien en tu nueva vida berlinesa. Todos surfeamos siempre dentro del caos como buenamente podemos, y estamos en el filo de la espada. Yo mismo no sé dónde voy a pasar las navidades y tampoco se en qué país acabaré de aquí a 3 meses. Lo que pasa es que nos ponemos máscaras de cara a otras personas y también para mirarnos en el espejo. (Algunos aprovechan Halloween para quitarse las máscaras, pero eso es otra historia). No me preguntes por qué hoy, 11-11-2020 decidí asomarme a tu blog, sabiendo que estaba off, Divina Providencia XD. Mira, el truco está en lograr obtener una alegría que no dependa de las circunstancias exteriores de la vida, hace poco estuve viendo el testimonio de un periodista que fue a hacer un reportaje a los cristianos de Siria, y el tío flipó en colores, bueno y yo también, esos hombres y mujeres, a pesar de las bombas, el caos y el haberlo perdido todo, aún mostraban una paz y felicidad que no son de éste mundo. Siento haber escrito tanto XD, estoy medio de retiro espiritual y supongo que me aburro. Ya que me están leyendo todos…chavales, el mundo necesita más amor ahora más que nunca, y tenéis un corazón que aún late, así que ya sabéis, llamad a vuestros seres queridos, escribir a esa persona que hace mil que no véis, preguntadle ‘qué tal?’ a la cajera del súper, decid más las palabras ‘Gracias’ y ‘Por Favor’, daros cuenta de que los vagabundos son personas y no muebles y saludarles aunque sea, en definitiva, a repartir

    1. ¿Me puedes pasar el documental ese que comentas? Suena muy interesante, querría verlo. Es muy bonito lo que has escrito, y lo comparto. El 11-11 tiene algo mágico siempre, ¿verdad? En fin, Rober, al filo de la espada siempre. Qué bellas son esas alegrías que mencionas, que no dependen de las circunstancias. Tendría que poner más empeño en cultivarlas. Creo que en momentos de caos absoluto deberíamos apegarnos más a la Espiritualidad o a la Filosofía, o a la religión, allá cada cual con sus creencias.

      Un abrazo desde Berlín hasta Grecia 🙂

      1. Sí, claro, el documental es de 2015 y se llama Guardianes de la Fe, del periodista Jaume Vives, aunque aún no lo he visto, hace meses que no pirateo por motivos personales y aún no lo he encontrado XD, sólo he visto un par de conferencias de éste hombre.
        ¡Otro abrazo para vos de Patras a Berlín!

  2. Menos mal que has dado señales de vida, ya iba a mandarte un correo porque me estaba asustando.
    No sé qué tiene Alemania, sobre todo Berlín, que mucha gente deja su huella allí, ya sea de paso o para quedarse.

    No te preocupes por el idioma, que toda la gente que conozco que se ha ido allí no tenían ni idea de alemán (tampoco de inglés) y les ha ido bien. Lo del trabajo siempre tuve entendido que allí era fácil encontrarlo, no sé como estará la cosa ahora por lo que cuentas. Sobre lo de la carrera de psicología me parece estupendo, nunca es tarde para estudiar.

    Jamás uses internet como vía de diagnóstico, con mis intolerancias alimentarias y la histaminosis debería haber tenido ya hasta cáncer de pestañas. Yo no conozco el secreto de la vida, pero te puedo decir que para abandonar un hábito malsano yo siempre intento sentirme mal conmigo mismo cuando lo hago.

    Si quieres alguna recomendación, hace poco me he leído «El grito de la gaviota» de Emmanuelle Laborit, trata de la vida de una sorda y su lucha por la visibilidad del colectivo.

    (Bonita bandera, yo siempre la he querido en versión parche para ponerla en mi cazadora).

    Un abrazo desde la distancia, a ver si te llega el calor de Andalucía.

    1. Te eché de menos, Vilhelm. Me alegra mucho leerte 🙂 ¿cómo estás? ¿qué tal los estudios?
      Me apunto el libro de «El grito de la gaviota».
      Me gusta también lo de intentar sentirse mal cuando haces algo que «sientes» que está mal.
      Me encantaría tener la bandera de Free Tibet también en parche.
      Ais, un abrazo grande, caballero.

      1. Pues ando liado con los tropecientos trabajos que me mandan, en uno de ellos he tenido que hacer una simulación de cómo enseñarle a un niño sordo un vocabulario básico y me he grabado en vídeo como cuando te daba clases a ti, sólo que esta vez me he disfrazado. A ver si tengo oportunidad de enseñártelo.

        Con el protocolo que hay ahora es un poco rollo todo, porque casi no puedo quedar con amigos por falta de tiempo y el plan educativo está dejando que desear, ha bajado mucho el nivel y han eliminado materia, las técnicas guía de sordoceguera directamente las han eliminado por aquello de que no podemos tocarnos, casi todo es teórico. Veremos a ver si todavía hacemos prácticas o no, que marzo está a la vuelta de la esquina.

        Con el doblaje está la cosa muy delicada, se está proponiendo grabar desde casa y como que el equipo de grabación es muy caro, menos mal que tenemos un amigo con un estudio de grabación en su casa que siempre está dispuesto a echar una mano.

        De verdad, qué ganas de que pase ya todo esto.

        1. Bueno… nos ha pillado a todos por sorpresa esta situación. Seguro que es fantástico el vídeo que grabaste disfrazado 🙂
          Y con lo del doblaje, qué suerte que tengáis un amigo con un estudio. Dentro de lo «malo», todo está bien y en orden.

          Te mando un gran abrazo.

  3. Tú llegas a Alemania y yo me voy de aquí. Qué curioso.
    Busca (si no lo has hecho ya) grupos de españoles en Berlin en el Facebook. A veces, puede ser de ayuda.
    Viel Glück, Sara.

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