La pulsión de autodestrucción

Hablemos de la pulsión de autodestrucción. Mi mayor descubrimiento en estas semanas de cuarentena ha sido Mr. Kitty (dejo una canción aquí). Se trata de un artista que se define a sí mismo como «Self-destructive Synthpop» (aunque la canción que he dejado aquí no es especialmente destructiva). Y de verdad que he estado exageradamente viciada a su música. Me recuerda bastante, por cierto, a la canción depresiva de Lil Peep «Life is beautiful«.

Escuchando una y otra vez sus canciones, con letras tipo «quiero morir esta noche solo, por favor no vengas a salvarme…», «te necesito para destruirme» y cosas del estilo, me dio por reflexionar sobre un concepto que me enseñó tiempo atrás mi amigo Daniel. Resulta que nuestro querido Freud teorizó acerca de la pulsión de vida y la pulsión de muerte.

Dibujo inspirado en la música de Mr. Kitty

El impulso interno de muerte

Para resumirlo al extremo, Freud habló de que ambas pulsiones son inseparables la una a la otra. Voy a dejar aquí el artículo de Wikipedia donde se habla de ello extensamente, pues no me interesa ahondar en la obra de Freud sino en la presencia fantasmal que tiene la autodestrucción en cada uno de nosotros.

Paradójicamente, creo que este impulso por autodestruirse puede verse claramente en astrología, en los aspectos del Sol con Plutón o Saturno, pero ese es otro tema.

Pues bien, como decía, estuve reflexionando largamente acerca de esa tendencia intrínseca que todos tenemos de autodestruirnos. En mi caso, esa pulsión de muerte aparece a menudo en forma de querer escuchar este tipo de música, o de comer de más, o de muchas otras formas sutiles que aparentemente son «tonterías», nimiedades… pero que de tonterías no tienen ná de ná.

Es como la Luz en constante lucha y equilibrio con la Oscuridad. Ya hablaban los esotéricos de que el rayo correspondiente al planeta Tierra es el 4º, es decir, armonía en el conflicto. Vida y muerte. Caos y orden. Bien y mal. La eterna lucha de contrarios.

Ese impulso dentro de ti que te dice «come», «fuma», «bebe»…

Todos estamos enfermos

Tengo la sensación de que cuando cuando hablamos del concepto de «autodestruirse», se nos viene a la cabeza cosas un tanto exageradas, como un adolescente cortándose las muñecas, una chica anoréxica privándose del mínimo alimento necesario o un drogadicto tirado en la calle cual despojo social. Bueno, sí, esto sería una representación dramatizada de este impulso… pero lo habitual es que se manifieste de formas más sutiles.

No todos tienen ese impulso de autolesionarse, o de drogarse… ¿pero acaso fumar no es una forma de autodestruirse?¿ o beber alcohol hasta caer al suelo los fines de semana? ¿o comer hasta reventar? Es una realidad, todos llevamos esta energía dentro de nosotros, y se manifiesta de forma diferente en cada uno.

Desde luego, una mente enferma siempre es más tendiente a caer en la autodestrucción, pero… ¿qué mente no está enferma?

Sobre los problemas psicológicos

Que levante la mano el que no tenga ningún problema psicológico, ningún traumita que subsanar, ningún piquito de ansiedad o depresión, ninguna emoción incómoda que intenta tapar por medio de… ¿comida? ¿sexo? ¿compras compulsivas? ¿sesiones interminables en el gimnasio?

Todos estamos enfermos.

¿Qué mente no está enferma? Créditos a Shawn Cross

Parece de hecho que nuestra cultura global se basa en este desequilibrio: buscar como locos la felicidad, a costa de en realidad estar caminando en masa hacia la autodestrucción. A priori, por muy emos que seamos (aquí una old school emo), prácticamente nadie quiere morir de verdad… ¿pero entonces por qué hacemos lo que hacemos, en contra de nuestra salud física o mental? ¿qué es lo que me impulsa con tanta vehemencia a escuchar música autodestructiva? ¿es malo? ¿es algo que debo curar?

[Ver: Ernest Becker, dualidad existencial y miedo a morir]

Mi propia batalla interna

Pues mira, a raíz de reflexionar sobre este asunto, he puesto luz en esta batalla interna que llevaba dentro. Soy una tía cualquiera que tiene un impulso de autodestrucción muy obvio.

Obra de Louis Wain titulada The Bachelor party. Louis fue diagnosticado de esquizofrenia a los 57 años.

Me encanta el género de terror en películas y videojuegos, me apasiona leer cosas perturbadoras porque tienen un componente psicológico muy enigmático (cosas de asesinos, sectas, drogas fuertes, enfermedades…). Pero en mi día a día, soy incapaz de matar a un animal (¡y mucho menos a una persona!). No me drogo, no bebo, no fumo e intento (aunque me cuesta) tener un estilo de vida pulcro y sano.

Es así como se manifiesta parte de mi sombra, como decía Jung. Una sombra que siempre suele tender hacia la autodestrucción… y al rechazarla o negarla, sólo consigo herirme más y más. Chica, es lo que hay, no te ralles.

Cuanto más me he esforzado en curar este comportamiento, más he sufrido y más en guerra he estado contra mí misma. Sencillamente, eso está en mí. Desde que leía las esquelas en los periódicos siendo una renacuaja, o devoraba compulsivamente las enciclopedias médicas que había en casa.

Broken mind, de Jesse Dixium

Está muy bien eso de aceptarse a uno mismo, aceptar su cuerpo, sus estrías, celulitis y michelines. Pero es igual de difícil y de necesario aceptar los recovecos recónditos de uno.

La tendencia hacia la autodestrucción está en todos. Y algo que me parece gracioso es cómo por un lado la sociedad exalta la autodestrucción en todos los sentidos, pero al mismo tiempo la castiga. La depresión o la ansiedad (causas inherentes a este estilo de vida desnaturalizado y estúpido que llevamos) se esconde y banaliza.

Creo que la mayor locura (no patológica) viene de estar en guerra con nuestra sombra. De SER de una manera, y no aceptarlo.

Como digo, aceptemos las estrías y los michelines, pero no dejemos atrás de ahondar en nuestra propia esencia. Somos todos unos locos que rechazan su propia locura.

Un abrazo, caminante. Hasta que nos olamos  🙂


Mención aparte se merece el romantizar las emociones negativas, como está sucediendo con esta nueva generación de adolescentes tipo e-boys y e-girls. No me refiero a eso en absoluto, por si puede malinterpretarse.

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7 Replies to “La pulsión de autodestrucción”

  1. ¡Joer! ¡Qué bien te expresas, y cuán mejor te explicas! Me gusta leerte.
    Puedo hacer dos lecturas de tu texto…

    La primera es que no está tan mal vivir la vida en modo péndulo entre momentos de lucidez y de hipnosis.. Es más, puede que sea lo deseable para conocerse, o lo recomendable para reconocerse, incluso puede que sea inevitable..

    La segunda lectura es que, tal y como dibujas, hay fuerzas externas a ti representadas en ese diablillo que inducen estados de hipnosis que te llevan al satanismo, entendido como «lo que te distrae de la lucidez», representado con ese cráneo de ciervo abduciendo tu lógico hemisferio izquierdo..
    Llevándote a escuchar de forma repetitiva frecuencias y mensajes que te inducen sibilinamente el germen del suicidio.. Y te programan a rechazar a quien quiera que esté dispueso a salvarte.
    Evitando que tengas la lucidez suficiente para volver a retomar la atención y el poder sobre ti misma y decir. ¡No! Yo merezco vivir en la belleza, y escuchar de forma plenamente consciente frecuencias y mensajes que me eleven, y no que me alienen..

    Y luego hay una tercera lectura.. Que es que la todo poderosa energía divina está revelándose a través tuyo para confirmarme de forma supra-poética aquello que venía sospechando. Y al escribir esto lo reflejo de algún modo.

    Y hay una cuarta lectura, que ha sido leer las tres anteriores como válidas y coexistentes.

    La verdad, a mi me pasa mucho el descubrirme abducido metido en un bucle tóxico a la espera de una nimia o reveladora explicación que me inspire, o me consuele xD.
    La vida es un lugar extraño.

    ¿Leíste mi artículo sobre las magdalenas?

    ¡¡Shawn Cross, lo tenía olvidadísimo. Gracias!!

    «el rayo correspondiente al planeta Tierra es el 4º» ¿?¿?¿? Háblame algo más de esto, por fa.. No sé nada de ello.. Im curious!!

  2. Hablas de que cuanto más rechazas la sombra, más consigues herirte más y mas en ésta guerra contra tí. Todos pasamos por ahí, todos tenemos una lucha diaria e interna entre la luz y la sombra. Yo mismo allá por 2017, cuando empecé mi propio camino por motivos que ya conoces, me hice ésta pregunta ¿Por qué estoy caminando?, ¿para huir por miedo de la oscuridad o para caminar hacia la tierra prometida?, parece lo mismo, pero no es igual, los motivos son distintos, y el amor y la verdad siempre son más poderosos que la guerra y el miedo. Y hasta aquí mis estúpidas reflexiones de viernes noche desde mi celda griega…oh, echo de menos las estrellas, y la luna…¿seguirán ahí arriba?

    1. Sí, tienes razón, no es lo mismo que caminar huyendo o por inercia, o en búsqueda de «la Tierra prometida», como dices tú. La luz y la oscuridad siempre están y estarán en nosotros. Me alegro mucho de leer tus «estúpidas reflexiones de viernes». La Luna y las estrellas te esperan.

  3. Wow… Cuanta razón tienes, siempre pensé que nosotros tendríamos inevitablemente dos caras la que mostramos al mundo y la que escondemos muy dentro por vergüenza u otros. El dilema a mi parecer es querer mostrar solo una de ellas (la mejor), queriendo no solo ocultar sino que eliminar y dejar de darle cabida a la otra, sin darnos cuenta que somos ambas. No podemos luchar contra lo que en esencia somos, y tenemos que aceptarnos con nuestras virtudes y fallos. Y también, y más aún, aceptar que la vida no es siempre de buenos momentos. Tal parece, que la sociedad no está lista para sufrir, solo quiere goce y en tanto sucede lo contrario, se desestabiliza y frustra, porque nos comparamos con el de al lado y vemos que esa persona no sufre, ni pasa por malos momentos. Pero no es así, no sabemos nada de los otros, solo lo superficial y somos Icebergs, profundos y con múltiples capas.

    Tienes razón que debemos aceptar nuestro ser y nuestros buenos y malos momentos. Ese es el verdadero camino de nuestras vidas, llegar a conocernos en nuestra totalidad y aceptarnos tal cual somos.

    Gracias por compartirnos estos posts. 🙂

    1. ¡Qué buena reflexión! Estoy del todo acuerdo contigo. Pareciera como si sólo «pudiéramos» vivir buenos momentos, como si eso fuera lo correcto. Lo doloroso, lo oscuro, molesto… ¡todo eso sobra! Siempre que hay que estar bien. Y si no lo estás, tienes que aparentar estar bien. Lo que has comentado de compararse con el prójimo y percibir que esa persona «no sufre ni pasa por malos momentos» es… tan verdad como la vida misma. En teoría, creo que lo que deberíamos hacer es únicamente ahondar en nosotros mismos: ¿qué sentimos? ¿qué pensamientos repetimos? ¿por qué nos sentimos así? ¿qué nos desestabiliza? Pero claro, en la práctica… es diferente (experiencia propia).

  4. Me encantó lo que escribiste, ahora estoy en una etapa de mi vida en donde busco muchas respuestas e intento cambiarme a costa de mi salud y de ser algo que no soy porque creí que era lo «mejor» o lo más «aceptable», pero justo como dijiste, y yo interpreté,no hay que negar lo malo de nosotros porque solo nos lastima más. Realmente gracias por ayudarme a ver que está bien tener partes «malas» en nosotros y que no hay que correr de uno mismo, sino saber que están ahí, pero intentar ser la mejor versión de nosotros aun con ellas.

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