¿Cómo es visitar Auschwitz en tiempos de pandemia?

En este artículo me gustaría compartirte cómo fue visitar Auswitch en tiempos de pandemia por Covid-19. En nuestra aventura por Polonia, Ágata y yo decidimos visitar Auschwitz desde Cracovia el martes 28 de julio. El viaje en sí mismo fue una odisea.

Ese día, nos levantamos antes de las 6 de la mañana con buen ánimo (aunque sin haber dormido apenas). Según cuenta la leyenda, si llegas al museo Auschwitz antes de las 10 de la mañana, la visita es gratis.

Visita a Auschwitz en tiempos de pandemia. Fuente: Pinterest

Ya te voy diciendo de antemano que no llegamos antes de las 10 de la mañana… Ni de lejos. Pero bueno, vamos al meollo. Veamos cómo fue visitar Auschwitz y mis recomendaciones para «disfrutar» de esta desgarradora experiencia.

Quizá también te interese ojear:

¿Dónde se encuentra Auschwitz?

Visitar Auschwitz es fácil… si se sabe cómo. Lo que hoy conocemos como el museo Auschwitz-Birkenau en su día fue un aglomerado de campos de concentración y de exterminio nazis situados en Polonia.

El campo de concentración de Auschwitz I vio la luz en la primavera de 1940, y los primeros prisioneros comenzaron a llegar en junio de ese mismo año. Curiosamente, el lugar sobre el que fue erigido el campo de concentración de Auschwitz I tiempo atrás había sido un cuartel de la artillería austro-húngara.

¿Dónde se encuentra Auschwitz? Fuente: Google Maps.

El término Auschwitz, cuyo nombre completo en alemán es Konzentrationslager Auschwitz (es decir. ‘campo de concentración Auschwitz’) sirve para englobar Auschwitz I (el campo original, formalizado en 1940), Auschwitz II-Birkenau (muy cerca del primero, con enorme capacidad de exterminio y data de finales de 1941), Auschwitz III-Monowitz y 45 campos más de menor importancia.

La visita al museo Auschwitz sólo engloba a Auschwitz I y Auschwitz II-Birkenau.

Mapa estimativo de Auschwitz I, Auschwitz II-Birkenau y Auschwitz III-Monowitz. Fuente: USHMM

Auschwitz es la «alemanización» de Oświęcim, una pequeña ciudad al sur de Polonia, muy cercana a Katowice y a Cracovia. Así pues, para poder visitar Auschwitz nos tenemos que dirigir a Oświęcim.

Visitar Auschwitz: la mayoría de estos edificios que se encuentran en Auschwitz I hoy en día son oficinas o pequeños museos donde hay diversas exbiciones.

Visitar Auschwitz desde Cracovia

Si estás viajando por Polonia, debes visitar Auschwitz. Por lo que pude experimentar, el mejor camino para llegar a Auschwitz es desde Cracovia. Son unos 69 kilómetros, y depende de qué tren o autobús cojas, serán unas 2-3 horas de viaje.

Fotografía de Czesława Kwoka. Czesława fue una prisionera polaca de 14 años de edad. Murió 67 días después de haberse tomado estas fotografías. Se le inyectó fenol directamente en el corazón sin usar anestesia. El 15 de agosto hubiera sido su 92 cumpleaños.

Hay trenes directos a la ciudad de Oświęcim que salen desde la estación principal de Cracovia (Estación Kraków Główny). El billete cuesta unos 15,60 zl (es decir, unos 3,54€) y el trayecto dura aproximadamente 1 hora 40 minutos. Puedes encontrar el tren de Cracovia a Oświęcim cada una o dos horas.

Yo te recomiendo que vayas directamente al mostrador de la estación Kraków Główny a comprar los billetes, en vez de intentar comprarlos por internet.

Visitar Auschwitz en tiempos de pandemia: Fotografía de la explanada de Auschwitz II-Birkenau, donde se aprecian los diferentes barracones a cada lado de la calzada.

Una vez en la estación de Oświęcim, tienes dos opciones. Puedes coger un autobús (nº 3, 9 o 10) justo enfrente de la estación, que te dejará a dos minutos del museo Auschwitz-Birkenau o también puedes ir andando (15-20 min).

Nosotras decidimos seguir los consejos de Google Maps e hicimos, como no podía ser de otra manera, el camino más largo y variopinto posible.

Arbeit macht frei, ‘el trabajo libera’. Entrada al campo de concentración de Auschwitz I. Autor desconocido.

Nuestra odisea para visitar Auschwitz

Efectivamente, esta es una de esas ocasiones en que Google Maps te manda a tomar por culo. Como dije al principio, ese 28 de julio nos levantamos con buen ánimo para llegar a Auschwitz antes de las 10 de la mañana (¡lo que sea por pagar menos!). Era un día MUY caluroso y seco.

Visitar Auschwitz: Oficinas dentro del complejo Auschwitz I.

Fuimos directas a la estación Estación Kraków Główny a comprar nuestros billetes y nos tocó correr para coger el tren hasta Libiąż, un pueblecito en mitad de la nada y con una estación extremadamente vintage. No logro recordar cuánto tiempo fue ese viaje en tren, pero probablemente no fue mucho más de una hora.

Una vez en Libiąż nos encontramos que allí no había ningún bus que nos llevara a Oświęcim (aunque Google Maps nos decía que sí), y nadie hablaba lo más mínimo de inglés.

Imagen de época del campo de concentración de Auschwitz. Fuente: BBC

Bad choice: tren + autobús

Estuvimos dando vueltas por el pueblo, incluso intentamos infructuosamente hacer autostop (¿pero quién narices iba a ir a Oświęcim un martes a las 9 de la mañana?). Recuerdo que como no había desayunado, arramblé con medio supermercado y lo que en España me hubiera costado 10 euros mínimo, allí me costó 4 euros.

En proceso de usar un horno crematorio. La visita a Auschwitz II-Birkenau termina con la visita a una cámara de gas y una sala con múltiples hornos crematorios. Fuente: BBC

Después de esperar hora y media, nos acercamos a la recepcionista con el cartelito del auto-stop donde ponía Oświęcim, y ya la señora nos indicó dónde narices se cogía el autobús. El autobús fue una hora más, aproximadamente.

Visitar Auschwitz: raíles del tren que transportaba prisioneros a Auschwitz II-Birkenau

Finalmente, en la estación de Oświęcim, cogimos un autobús que nos dejó al lado del museo Auschwitz-Birkenau y, cansadas, exhaustas y acaloradas logramos llegar.

¿Cómo fue visitar Auschwitz en tiempos de pandemia?

Ahora sí, vayamos al meollo de la cuestión.

La cola no era muy grande, pero tuve que dejar mi mochila en una taquilla porque era demasiado grande (era una mochila normal y corriente). Una vez en la cola, pasamos un rato bastante agobiante. Y con «bastante agobiante» quiero decir MUY agobiante. Parecía que nos iban a medir la temperatura.. pero no. Hasta ahora, de hecho, no me he encontrado ningún sitio donde me hayan medido la temperatura. Tan sólo tuvimos que pasar por un detector de metales como en el aeropuerto.

Día de la liberación de los prisioneros de Auschwitz. Fuente: History.com

El billete del museo Auswitch (que como dije, engloba Auschwitz I y Auswitch II-Birkenau) con guía en español, costó 72 zl (unos 17 euros).

Grupo de prisioneros húngaros, en las puertas de Auschwitz II-Birkenau. Fuente: infobae

Nosotras en realidad queríamos audio-guía en español, pero debido al Coronavirus, no estaba disponible «por motivos de higiene»… Llamadme ignorante, pero me resultó bastante estúpido que no hubiera audio-guías y, sin embargo, la visita con guía también requiriera de un aparato de audio y unos cascos para poder escuchar bien al guía. Pero bueno, cosas que pasan. Incentivando el empleo.

Para mí sorpresa, aún nos reunimos unas 7 personas en el grupo de guía en español. Ágata y yo estábamos seguras de que íbamos a ser las únicas taradas que, en mitad de la pandemia de Covid-19, íbamos a visitar Auschwitz.

Mi experiencia en Auschwitz

Esto va a resultar quizá de «mala persona», pero a pesar de que fue la visita a Auschwitz fue una experiencia dura, me lo esperaba mucho más desgarrador de lo que en realidad fue. Esto no quiere decir que fuera un paseo por el circo, tampoco nos pasemos. Pero creo que tuvo mucho que ver la guía que nos tocó.

Placa en las inmediaciones de Auschwitz II-Birkenau escrita en sefardí o sefarad.

Lo que más me llegó al alma fue ver los objetos personales de los judíos antes de entrar al campo de concentración: zapatos, maletas, ropa, gafas, platos y utensilios… Pero lo más duro, sin duda, fueron las fotografías que les tomaron a los niños con sus respectivos datos personales y su fecha de defunción en el campo.

Son miles los zapatos que se amontonan en el museo Auschwitz-Birkenau. Fuente: The New York Times

¿Recordáis que líneas arriba dije que fue un día caluroso? Bueno, pues lo reitero. Fue un día MUY caluroso, y en el segundo campo de concentración al que fuimos (que se accede a través de autobús gratuito) no hay ni una sola sombra. Sinceramente, gran parte de mí estaba deseando terminar la visita en ese punto porque el calor y la solana eran exagerados. Y la guía tampoco hacía la visita demasiado interesante.

¿En qué consiste la visita al museo Auschwitz?

La visita comenzó a las 12:30 y duró hasta las 3 o así. Empezó en Auschwitz I y fuimos recorriendo algunos de sus edificios y sitios más emblemáticos (pero no entramos en todos, a pesar de que había bastantes más exhibiciones). La guía que nos tocó (que debe de ser la que les está tocando a todos los españoles que están yendo esta temporada) era una polaca que hablaba inglés, y no me logró transmitir realmente el desasosiego y el terror que se vivieron en esas calles que yo misma pisé.

Luego, hicimos un pequeño break de 10 minutos para comer alguna tontada. Teníamos que coger el bus que nos llevaba a Auschwitz II-Birkenau, y Ágata, otro chico y yo lo perdimos, así que fuimos al siguiente y nos perdimos parte de la explicación.

Barracones de Auschwitz II-Birkenau

La parte de Auschwitz II-Birkenau no la disfruté prácticamente, entre otros motivos porque el calor era tal que lo único que quería era volver al hostal y tirarme en la cama. Además, a diferencia de Auschwitz I, Auschwitz II-Birkenau es una explanada enormísima con la mayoría de sus edificios derruidos y poco más que ver.

Las ruinas de Auschwitz II-Birkenau

La vuelta a Cracovia

Estábamos a punto de realizar el mismo recorrido pero en sentido contrario (bus + tren), cuando en la estación nos encontramos con un chico que nos comentó que él iba a ir en tren directamente de Oświęcim a Cracovia. El tren de vuelta fueron unas 2-3 horas largas, pero llegamos directamente a Cracovia. Dios bendiga a este chico que nos ayudó a no hacer de nuevo la locura de coger varios trenes y autobuses.

El tren de vuelta fue horrible… la primera hora. Tenían roto el aire acondicionado, y hacía un calor infernal. Recuerdo que Ágata estaba dormida espatarrada en la silla, y yo estaba tirada sobre la mesita que había al lado de la ventana, cual vagabunda harapienta. Al rato nos dijo el revisor que en los primeros vagones del tren sí funcionaba el aire acondicionado, así que allí fuimos, como buitres.

Visita a Auschwitz II-Birkenau: Fotografía del único barracón al cual pudimos entrar. En estas «camas» de madera se hacinaban más de 100 personas, la mayoría de las cuales acabarían durmiendo en el suelo.

¿Dónde estoy ahora?

Ahora mismo estoy en un tren camino a Varsovia (otra vez) después de pasar dos semanas en Budapest. Allí he quedado con un buenísimo amigo que hice en Budapest una semana atrás y la idea es ir juntos a Berlín. Qué ilusión volver a pisar tierras polacas, de verdad lo echaba de menos.

Llevo metida en este tren desde las ocho y media de la mañana, y son las cinco de la tarde… aún me quedan dos horas más para llegar. Tengo el culo completamente plano y tengo hambre, sueño y ganas de tumbarme y ver una película o algo. Como diría Ojete Calor, qué bien tan mal.

Y hasta aquí nos leemos en esta ocasión. Deseadme suerte en esta nueva aventura (madre mía el culo carpeta cómo duele…).

Hasta que nos olamos, caminante. Un cálido abrazo.

La imagen de portada es un cartel que había nada más entrar en el campo de concentración de Auschwitz I. No quise hacer demasiadas fotos porque me parecía de mal gusto.

2 Replies to “¿Cómo es visitar Auschwitz en tiempos de pandemia?”

  1. Calor. Mucho calor. xD
    Me esperaba más drama, joer.

    Pero ahora ya sé que es mejor ir en otoño, que se verá más tétrico.
    Si vas a Berlin, ya sea en tren o bus.
    Escucha esto:
    https://www.youtube.com/watch?v=dDUs7-MrUvk
    De los mejores discos de electrónica que se han hecho, y mira que no es un género que me entusiasme, peeero, cuando algo es bueno es bueno, y en este caso apropiado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *